Este cortometraje refleja la sociedad en la que vivimos, una sociedad conservadora e indiferente ante los problemas de los que la componen. Es más, se ríe de estos sin mediar solución.
La sociedad nos presenta un modelo de persona viviendo en sociedad y si no cumplimos el prototipo deseado se nos crea una barrera que impide que vivamos con dignidad y respeto, incluso se nos trata como individuos despreciables que no merecen seguir ocupando un lugar en esta vida.
El protagonista, al descubrir su homosexualidad vive la terrible crueldad de sus compañeros; marginación, risas, incomprensión, humillación, discriminación, etc.
Además, Trévor sufre esta dura situación en la más absoluta soledad, puesto que sus padres no muestran ningún interés por su injusta situación y tampoco lo hace el centro docente.
Nosotros, futuros profesores, hemos de zanjar esta problemática!
Primero de todo, hemos de conocer el estado individual del alumnado, puesto que este siempre debe ser favorable.
Las personas presentamos infinidad de preocupaciones, intereses, actividades, responsabilidades, problemas pero nunca, ninguno de estos tiene que dar lugar a la infelicidad.
De este modo, el grupo-clase tiene que mantener un buen grado de comunicación y, en este caso, hacer una sesión sobre la sexualidad.
Cabe decir, también, que para que este proceso sea más fácil y eficaz deberíamos enseñar los contenidos en base a la realidad, puesto que no podemos pretender explicar siempre la lección de la familia con la organización padre y madre.
Debemos de introducir la figura de la familia monoparental y otras posibilidades a fin de enseñar la realidad en su totalidad y no a un determinado tipo de familia.
Así pues, el joven está muriendo en vida y decide acabar con esta.
Finalmente, su intento de suicidio queda exitosamente en un fracaso. Fruto de este suceso nace una bonita amistad o quién sabe… quizá algo más.
Es realmente triste que el resultado de un intento de suicidio provoque las ganas de seguir viviendo.
¿Hemos de llegar a este extremo? ¿Y si el joven no hubiera encontrado esta afinidad con el chico? Hubiera seguido viviendo un infierno acompañado por su gran infelicidad.
Ante este episodio, en mi interior se han despertado sentimientos de tristeza, rabia, indignación, puesto que algo tan natural como es la sexualidad se puede convertir en un auténtico martirio para ciertas personas.
¿Por qué lo “correcto” es ser heterosexual? Es aquello que está bien visto; no acarrea problemas, no avergüenza a los familiares ni amigos, etc. En definitiva, es lo que hacen llamar “lo normal, de todo la vida”.
Me gustaría que algún día desaparecieran estos problemas porque es absurdo ver caer lágrimas de unos ojos de un chico homosexual por motivo de su humillación, me encantaría verlo llorar de emoción, alegría o bien de dolor pero que nunca esas lagrimas fueran causa de su condición sexual.
La sociedad nos presenta un modelo de persona viviendo en sociedad y si no cumplimos el prototipo deseado se nos crea una barrera que impide que vivamos con dignidad y respeto, incluso se nos trata como individuos despreciables que no merecen seguir ocupando un lugar en esta vida.
El protagonista, al descubrir su homosexualidad vive la terrible crueldad de sus compañeros; marginación, risas, incomprensión, humillación, discriminación, etc.
Además, Trévor sufre esta dura situación en la más absoluta soledad, puesto que sus padres no muestran ningún interés por su injusta situación y tampoco lo hace el centro docente.
Nosotros, futuros profesores, hemos de zanjar esta problemática!
Primero de todo, hemos de conocer el estado individual del alumnado, puesto que este siempre debe ser favorable.
Las personas presentamos infinidad de preocupaciones, intereses, actividades, responsabilidades, problemas pero nunca, ninguno de estos tiene que dar lugar a la infelicidad.
De este modo, el grupo-clase tiene que mantener un buen grado de comunicación y, en este caso, hacer una sesión sobre la sexualidad.
Cabe decir, también, que para que este proceso sea más fácil y eficaz deberíamos enseñar los contenidos en base a la realidad, puesto que no podemos pretender explicar siempre la lección de la familia con la organización padre y madre.
Debemos de introducir la figura de la familia monoparental y otras posibilidades a fin de enseñar la realidad en su totalidad y no a un determinado tipo de familia.
Así pues, el joven está muriendo en vida y decide acabar con esta.
Finalmente, su intento de suicidio queda exitosamente en un fracaso. Fruto de este suceso nace una bonita amistad o quién sabe… quizá algo más.
Es realmente triste que el resultado de un intento de suicidio provoque las ganas de seguir viviendo.
¿Hemos de llegar a este extremo? ¿Y si el joven no hubiera encontrado esta afinidad con el chico? Hubiera seguido viviendo un infierno acompañado por su gran infelicidad.
Ante este episodio, en mi interior se han despertado sentimientos de tristeza, rabia, indignación, puesto que algo tan natural como es la sexualidad se puede convertir en un auténtico martirio para ciertas personas.
¿Por qué lo “correcto” es ser heterosexual? Es aquello que está bien visto; no acarrea problemas, no avergüenza a los familiares ni amigos, etc. En definitiva, es lo que hacen llamar “lo normal, de todo la vida”.
Me gustaría que algún día desaparecieran estos problemas porque es absurdo ver caer lágrimas de unos ojos de un chico homosexual por motivo de su humillación, me encantaría verlo llorar de emoción, alegría o bien de dolor pero que nunca esas lagrimas fueran causa de su condición sexual.

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